Cuando nuestros tatarabuelos hablaban de la guerra civil

por José L. Alcaide Verdés

Siempre que oímos hablar de la Guerra Civil Española lo tenemos claro: años 1936-1939, la guerra entre el gobierno legítimo de la República contra los rebeldes golpistas del general Franco. Eso es todo.

Sin embargo una vez más la Historia se empecina en hacernos ver que somos muy cortos de miras y que con frecuencia tendemos a simplificar en exceso las cosas y a creernos, por ignorancia o por comodidad, centro de un universo mucho más amplio del que imaginamos.

Es seguro que esa guerra que tuvo lugar entre 1936 y 1939 será recordada como la “Guerra Civil Española”, pero no fue la única guerra que enfrentó a los españoles en dos bandos ni, aunque nos llame la atención, la única que recibió el nombre de Guerra Civil: ya en tiempos de nuestros tatarabuelos y nuestros bisabuelos, en el siglo XIX, hubo una guerra, o mejor dicho, una serie de guerras, que entre los historiadores ya recibieron el nombre de Guerra Civil española.

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El máximo exponente de estos historiadores que denominaron a las que hoy llamamos Guerras Carlistas con el nombre de Guerra Civil fue Antonio Pirala, considerado por muchos como el padre de la historiografía española contemporánea. Preocupado durante toda su vida por presentar una historia completa de estas guerras, en el año 1853 publicó Anales de la guerra civil (1853), obra en la que analizaba las dos primeras guerras carlistas. En 1868 publicó Historia de la guerra y de los partidos liberal y carlista aumentada con la regencia de Espartero, edición mejorada y aumentada de la obra anterior, y en 1875 se editó Historia contemporánea: Anales desde 1843 hasta la conclusión de la actual guerra civil, continuación de las obras anteriores que luego en 1893 se amplió hasta el reinado de Alfonso XII.

Las guerras carlistas nos suenan a la mayoría a algo muy antiguo, algo muy lejano que no sabríamos definir muy bien: ¿fueron unas guerras de carácter meramente sucesorio?¿fueron unas guerras entre partidarios de la ortodoxia católica y moderados?¿fue un enfrentamiento entre conservadores y liberales?¿fue un enfrentamiento entra una concepción foralista del estado y una concepción centralista? Un poco de todo esto hay en las guerras carlistas, máxime si tenemos en cuenta que se produjeron en momentos políticamente complejos y que un conflicto bélico nunca tiene una explicación sencilla: la Primera Guerra Carlista se desarrolló entre 1833 y 1840, la Segunda entre 1846 y 1849, y la Tercera entre 1872 y 1878. Antes de ellas había tenido lugar a principios de siglo la Guerra de Independencia contra los franceses, el nacimiento de la Primera Constitución Española en las Cortes de Cádiz, la desamortización de bienes eclesiásticos, la restauración del absolutismo, la desaparición de la Inquisición… También fue un siglo, el XIX, en el que se proclamó la I República Española y en el que se fue perdiendo poco a poco el imperio colonial español, concluyendo con la Guerra de Cuba. Teniendo en cuenta todo esto es normal que al hablar de las causas de las guerras carlistas no podamos dar explicaciones sencillas.

Hablar del carlismo en Alcublas tampoco es sencillo, sobretodo por la falta de estudios documentales que permitan realizar una radiografía exacta de estas guerras en la localidad: conocemos algunos hechos bélicos que afectaron directamente a la villa, pero todavía no conocemos con detalle cual fue el papel de los vecinos en este conflicto. Aún así podemos adelantar que, en líneas generales, la localidad intentó mantenerse al margen del conflicto, pero sin conseguirlo por varias razones: su situación en el camino que desde el Villar del Arzobispo y desde Lliria conducía hacia el Alto Palancia y hacía Aragón, y la cercanía de Chelva, punto neurálgico del carlismo en Valencia, la convirtieron en punto obligado de paso para las partidas carlistas y para las tropas gubernamentales, y en zona de frecuente actividad bélica.

Nuestra intención a partir de este momento es redactar una serie de artículos sobre las guerras carlistas en Alcublas partiendo de referencias bibliográficas y muy especialmente de las numerosas referencias en los periódicos nacionales que podemos consultar en la Hemeroteca Nacional digitalizada. Aunque estas fuentes sólo nos aportan una visión parcial del conflicto y de su incidencia en la localidad, a cambio nos ofrecen el punto de vista –el de los periódicos de la época-, más popular del conflicto, aunque sea necesario matizar la información según la tendencia ideológica de cada publicación.

Esperamos que estos estudios arrojen un poco de luz sobre esa época en la que nuestros tatarabuelos ya oían hablar de una Guerra Civil. Hasta pronto.

Un poco de Historia de Alcublas



por José L. Alcaide Verdés

EL ORIGEN DE LA FUENTE DE SAN AGUSTÍN

Cuando a principios del siglo XVII Alcublas se encontraba todavía bajo los efectos de una etapa expansiva a nivel demográfico y económico, las autoridades de la villa comprendieron que el abastecimiento de agua mediante pozos y cisternas, la mayoría de ellos de propiedad privada, era insuficiente para una población en aumento y que, al igual que era necesario aumentar el número de pozos públicos, era conveniente también hacer una fuente para mayor comodidad y mejor servicio de los vecinos.

Como consecuencia de esto, en los primeros veinticinco años del siglo tuvieron lugar diferentes actuaciones para localizar nuevos pozos, mejorar los existentes y canalizar el agua de alguno o algunos de los pozos hasta la localidad. Así, en 1601 se contrató a un aguador para que buscase tres lugares en los que pudiese haber agua, encontrando ésta en la partida de Santa Bárbara y en el pozo Cervera, cuyo brocal y balsa hizo en el año 1606 el cantero Joan de Barrio, que entonces se encontraba trabajando en la Casa de la Villa. Las siguientes noticias que sobre el agua encontramos en la documentación municipal son del año 1609: a principios de este año el Consejo acordó que siguiesen las prospecciones con vistas a encontrar los pozos que pudiesen abastecer la fuente que se deseaba hacer. Unos años más tarde, en concreto el dos de julio de 1615, se acordó contratar al aguador Joan Blasco para que hiciese un pozo en la partida de Santa Bárbara, y el 30 de noviembre de 1617 el Consejo determinó “que se prosiga y acabe la fuente nueva que se contrató con Joan Blasco, hasta los quarenta palmos de hondura y no más” según se estipulaba en el contrato de 1615, e igualmente se concertó con Jaime Martínez, cantarero de Chelva, la confección de cuatrocientos canalones para la fuente por precio de un sueldo cada uno, canalones que ya estaban preparados en agosto del año siguiente, cuando la villa acordó dar a cada vecino que fuese a por ellos a la tejería de Chelva con dos mulas, cuatro reales y una barchilla de cebada como ayuda.

Si hacemos caso de las informaciones que nos da Don José Alegre, secretario del Ayuntamiento de Alcublas en el primer tercio del presente siglo, fue el 28 de agosto del año 1618 cuando se encontró agua en el pozo de San Agustín, que tomó dicho nombre por ser ese día el de la festividad del santo. Aunque en los Libros de Acuerdos de la villa no aparece ninguna nota que confirme esta información, nada nos impide dudar de su veracidad, y aunque nos pueda llamar la atención el hecho de que las obras de la fuente se iniciasen antes de encontrar el pozo, la explicación está en que las autoridades estaban decididas a hacer la fuente con el agua del pozo Cervera y con la de los pozos existentes en el barranco de la Tejería, con lo cual el hallazgo del pozo de San Agustín lo que hizo fue favorecer las intenciones de la villa, ya que suministraba una cantidad de agua suficiente por sí sola para abastecer la fuente, y además se encontraba más cerca que los pozos del barranco, con lo cual la canalización resultaba menos costosa.

El 22 de septiembre de 1618 dio facultad “a Bartholomé de Hontanilla y otro cantero para que hagan capítulos sobre la obra de la fuente que está comenzada siguiendo el nivel a la misma hondaria que lo hecho hasta el pozo del manantial junto al ventisquero”, y el 18 de noviembre, hechos los capítulos, se acordó subastar la obra.
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En el año 1623 proseguían las obras de la mina o cava de la fuente, siendo Joan Martínez y Pedro Sanz, canteros, los encargados de hacerla junto con Hontanilla. Paralizadas por unos meses las obras se reanudaron a partir del 25 de agosto tras recibir licencia del prior de Valdecristo. Ya en el año 1625, en concreto el 12 de septiembre, se subastó “el alcaduçar el agua de la fuente a quien por menos lo haga”, o lo que es lo mismo, canalizarla, y el 9 de octubre el Consejo nombró a dos expertos para que recibiesen la obra, aunque no lo hicieron por no estar hechas conforme a los capítulos del contrato, subsanándose los defectos ya entrado el año 1626. Según los Libros de Cuentas de la villa, en la obra de la fuente, esto es de hacer el pozo, la mina y canalizar el agua, se gastaron un total de 1053 libras y 19 sueldos.

De la importancia que los alcublanos daban a la construcción de la fuente nos puede dar una idea el acuerdo que adoptó el Consejo General de la villa el 20 de agosto del año 1628:

“(...) como el dicho Consejo, en presencia del Señor Bayle, determinó que se guarde la fiesta de San Agustín y que aquel día se suplique a los señores Retor y clérigos se sirvan hazer merced a la villa yendo a bendezir el agua donde nace, yendo en processión por la mañana, y ordena el dicho consejo a qualquier vezino de qualquier estado o condición se le pueda ejecutar veynte libras de pena si trabajare (...)”.

Con posterioridad a su construcción la fuente fue objeto de diversas reformas destinadas a su mantenimiento y mejora. De estas reformas podemos destacar la construcción en el año 1647 de una pila de piedra para abrevadero del ganado vacuno, pila que fue sustituida en el año 1752 por acuerdo del Consejo del Ayuntamiento que consideraba “que la pila de la fuente vieja es de mucho perjuicio para el Común y que esta se derribe y se buelva a apañar conforme arte, y oida dicha propuesta se determinó se derribe y se buelva a apañar en toda forma para evitar algunos inconvenientes”. Esta sustitución se justificaba por el hecho de que desde 1715 el abrevadero de San Agustín se reservó exclusivamente para las caballerías, resultando poco práctica la pila existente construida para los bueyes que, por otra parte, eran cada vez más escasos en la localidad.

A finales del siglo XVIII la fuente fue sometida a una nueva reforma, esta vez de mayor importancia, que consistió en la construcción de una fachada monumental y en la construcción de un amplio abrevadero, obras que se concluyeron el año 1798 tal y como indica la fecha grabada en la piedra de la fuente. La fachada consiste en un paramento liso enmarcado por unas anchas molduras planas, en cuya parte inferior se alojan los dos caños por los que sale el agua, y como remate del conjunto una cornisa sobre la que se sitúa un frontón mixtilíneo con volutas, todo ello realizado en piedra de mármol negro de la Pedrera, destacando por su contraste los pináculos rematados por una bola, hechas en piedra caliza, que se sitúan en los extremos de la cornisa y sobre el frontón. Destaca también la Cruz de San Antonio, símbolo de la localidad, colocada en el centro del frontón y realizada en mármol blanco.

Ya en el año 1880, se elevó el muro añadiéndole un nicho para albergar una imagen de San Agustín realizada en azulejos, imagen que fue sustituida a mediados del siglo XX por la actual.
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Un poco de historia de Alcublas


En el libro de fiestas de verano de Alcublas correspondiente al año 2008, nuestro amigo e historiador Paco Teruel nos presentaba un interesante artículo sobre el campo de aviación del Llano de la Balsilla. Desde ese momento se han realizado numerosas acciones encaminadas a poner en valor el patrimonio histórico de la Guerra Civil Española en Alcublas: el Ayuntamiento de la localidad ha rehabilitado los refugios del campo de aviación, ha editado unos carteles y folletos sobre el mismo, y sigue trabajando para adecuar el entorno de este aeródromo.
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En la Asociación Cultural Las Alcublas (ACLA) también hemos querido aportar nuestro trabajo para esa puesta en valor y lo hemos hecho con la publicación en nuestro blog de varios artículos y reportajes fotográficos sobre el campo de aviación y sobre las trincheras y líneas de defensas del término municipal, y también participando como colaboradores en el proyecto europeo Paisajes de Guerra, para el cual hemos realizado varias fichas de catalogación. Aunque muchos de los que leéis este blog ya conoceréis este artículo, hemos considerado interesante reproducirlo, contando con el permiso de su autor, pensando en aquellas personas que no son de Alcublas o no tienen el libro de fiestas, y también porque es un tema que no ha perdido interés y sigue de actualidad. Gracias a Paco por permitirnos reproducir su artículo, y sin más dilación “despeguemos” hacia 1937.
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1938. EL CAMPO DE AVIACIÓN DE ALCUBLAS.
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por Francisco Teruel Navarrete


A principios del año1938 se puso en funcionamiento el que sería uno de los últimos aeródromos militares de la Valencia republicana, el Campo de Aviación de Alcublas. En este artículo intentaremos esbozar una panorámica general acerca de lo que supuso la construcción del aeródromo para la vida normal de los alcublanos, una vida ya de por si alterada por los avatares de tres años de cruel guerra incivil.

Al comienzo de la contienda, en el caluroso verano del 36, la mayor parte de la aviación gubernamental que se encontraba en Aragón, pasa a los aeródromos de Valencia y Castellón. Una vez que la línea del frente quedó fijada alrededor de la ciudad de Teruel, todas las actividades bélicas de la zona de Los Serranos y del Alto Palancia fueron dirigidas a apoyar la lucha que en los montes de Aragón se estaba librando. Por esta razón militar se dispuso la construcción de una red de campos de aviación que apoyara las operaciones bélicas en todo el frente de Aragón. Ya en agosto de 1937 están identificados los aeródromos de Sarrión, Barracas, Vilafamés, Villar del Arzobispo, Lliria y Sagunto. No será hasta el otoño de ese mismo año en que comiencen los preparativos para la construcción del aeródromo de Alcublas. Las primeras noticias que tenemos sobre la presencia de inspectores de las Fuerzas Aéreas en Alcublas datan de finales de septiembre y principios de octubre de 1937, cuando se ordena el desalojo de un par de inmuebles para darles un uso militar y de hospedaje del personal de aviación. Una decisión casual o deliberada quiso que ambos inmuebles estuviesen ocupados por la mayoría de asociaciones de izquierdas del pueblo. Tanto la CNT, UGT, la Cooperativa Campesina e Izquierda Republicana estaban establecidos en dichos edificios, lo que ellos venían a denominar La Casa del Pueblo.
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Esta circunstancia vino a dificultar el establecimiento del personal de aviación en Alcublas y la situación se convirtió en un pulso entre el Consejo Municipal y las asociaciones más libertarias de la localidad. La polémica se dilató en el tiempo casi dos meses y medio, e intervinieron en ella desde los mandos aéreos republicanos hasta el Gobernador Civil de la provincia, pasando por el Alcalde, los partidos de izquierdas e incluso un vecino de la localidad que se negó a ceder a los sindicatos la vivienda que habitaba.

Finalmente, el Gobernador Civil aplicó mano dura y las necesidades de la guerra prevalecieron sobre las particulares y políticas, dando con ello muestra de la pérdida de fuerza que los sindicatos y partidos libertarios habían experimentado a raíz de los sucesos de Mayo del 37 en Barcelona.

El personal de aviación se estableció en el número 15 de la plaza del Porche y en el número 9 de la calle del Olmo. Aunque está información se desconocía hasta en el propio aeródromo de Alcublas, como así lo cuenta en sus memorias uno de los mecánicos que allí trabajaba. Conocemos mucha información a través de la memoria oral de este mecánico del Puerto de Sagunto con el que tuvimos la suerte de charlar. Nos contó cómo algunos de los mejores pilotos de la aviación española pasearon sus alas por la Balsilla, muchos de ellos están retratados en la fotografía de arriba que fue tomada en el propio campo de Alcublas; de entre ellos tenemos que destacar al Capitán Leopoldo Morquillas, jefe de la 2ª escuadrilla de “Chatos” que operaba en Alcublas. También surcaron los cielos alcublanos nombres míticos como el del Capitán Eduardo Claudín y el del famoso Juan Comas, herido en el Toro durante una maniobra de aterrizaje.

Plano del Aeródromo El Campo de Aviación de Alcublas formaba parte del triangulo de acción que completaban los aeródromos de Villar y Lliria. Su puesta en funcionamiento ocurrió durante el mes de enero de 1938, en uno de los inviernos más fríos –se llegarían a alcanzar temperaturas de hasta 20º bajo cero- que la historia contemporánea española haya conocido. La aviación republicana comenzó la Batalla de Teruel con una serie de aeródromos que respaldaban sus acciones bélicas y daban cobijo tras sus incursiones en las líneas enemigas. La ofensiva republicana en Teruel comenzó con una efímera toma de la capital y terminó con una dolorosa derrota en marzo del 38. Durante ese tiempo el aeródromo alcublano se encontraba en pleno funcionamiento, cuando el martes 22 de febrero de 1938 recibió un severo castigo por parte de bombarderos nacionales que no dejaron despegar a dos de las escuadrillas de cazas que se encontraban en ese momento en el Campo de la Balsilla, produciéndose algunas bajas entre los pilotos al intentar estos despegar.

Tenemos noticias de que el aeródromo alcublano seguiría en funcionamiento hasta el verano de 1938, cuando las tropas nacionales cercaban Valencia y la situación de lucha se hizo insostenible.

La puesta en funcionamiento del aeródromo supuso algo completamente nuevo que quedaría para siempre plasmado en el imaginario colectivo alcublano. Según consta en la documentación, muchos alcublanos participaron en la construcción de la pista, los refugios y los hangares. También muchas alcublanas trabajaron en el servicio de cocina de las Fuerzas aéreas. La presencia de los pilotos viviendo en Alcublas, paseando con sus cazadoras de cuero, supuso la irrupción de la dinámica de la guerra total en la localidad, ya de por si llena de soldados en retaguardia. Una imagen difícil de olvidar, que ha quedado para siempre en la retina de aquellos, nuestros abuelos, que oyeron los rugidos de motores en los cielos alcublanos.
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Tirando de Hemeroteca


Los gallipatos sobreviven en la Balsa Silvestre de Alcublas

Se trata de una especie en vías de extinción

Míriam Civera, Alcublas


Los gallipatos, especie en peligro de extinción, sobreviven en la Balsa Silvestre de Alcublas, dentro del Paraje Natural de La Solana y el Barranco Lucía. El gallipato (Pleurodeles waltl) es el mayor anfibio urodelo de Europa, un tritón que puede llegar a alcanzar los 30 centímetros de longitud, de los que aproximadamente la mitad corresponden a la cola. Se encuadra en la misma familia que la salamandra común y la mayoría de los urodelos europeos. Desde la Concejalía de Medio Ambiente de la localidad y la Asociación Cultural Las Alcublas (ACLA) se está trabajando en la recuperación de esta especie y en la concienciación de los vecinos sobre el valor medioambiental de la misma. Este domingo, 23 de noviembre, ACLA ha organizado una ruta de senderismo que recorrerá este paraje natural. El gallipato ha sido usado en laboratorios de todo el mundo para investigaciones biológicas en campos relacionados con la fisiología y la embriología y, últimamente, también en el estudio de la genética del desarrollo. Ha demostrado gran utilidad, como otros anfibios, en trabajos relativos a los efectos biológicos de la contaminación ambiental. También se ha empleado en trabajos de Biología espacial, habiendo sido transportados ejemplares al espacio en naves soviéticas y rusas de la serie Cosmos y a la estación Mir.

La Consueta de Alcublas (III)


UN POCO DE HISTORIA DE ALCUBLAS
por José L. Alcaide Verdés

“Aviendo entrado de regidor en esta Iglesia Parroquial de la Villa de Alcublas a uno de julio de 1684. Yo el Reverendo Joseph Civera, Retor de dicha Villa y hijo natural de la misma y aviendo salido y dejado la Retoria el Reverendo Domingo Llobet, hijo y Retor de dicha Parroquial para Canónigo de la Santa Iglesia Cathedral de Segorbe, me informé del dicho Canónigo y de otras personas de algunas cossas tocantes y pertenecientes al buen govierno y costumbres que ay acer­ca del Retor o Cura, y de otras personas (…)”. Con estas palabras comenzaba el documento que redactó este rector de la parroquia de Alcublas, un documento del cual hoy os presentamos la tercera y última entrega, en la que hace la relación de objetos que se compraron para el culto, la liturgia y la iglesia. Estas notas, junto con las anteriores relativas a las costumbres en determinadas celebraciones y las relativas a acontecimientos importantes en la vida local, completan un rico mosaico sobre la sociedad de esos años, sus formas de actuar y pensar, sobre sus anhelos y sus preocupaciones, y nos aportan también información sobre el origen de algunos objetos de la parroquia que han llegado hasta nuestros días.
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Por lo demás creo que no es necesario insistir en el interés histórico de este documento, un verdadero “bombón” para el paladar de los amantes de la Historia. Desde este blog de la ACLA esperamos que lo saboreéis con tranquilidad.

Las notas del reverendo Joseph Civera, rector de la villa de Alcublas (III)

Memoria de las cossas que entran y se hazen para esta Iglesia Parrochial de la Villa de Alcublas desde 1 de enero de 1694 en adelante y de otras cossas que se han hecho desde que yo soy Retor (1).
Primeramente se haze memoria, aunque no se ponen los dias, meses ni años, por no acordarme al presente,
- De una Campana grande que se hizo y se puso en la ventana del Campanario, la cual mira al Campillo (2).
- De una cortina de rasso de flores que se hizo para la Virgen del Rosario.
- De otra cortina de rasso que se hizo para la Virgen del Remedio.
- Del San Bruno y nicho que con una casulla colorada nos dio Vall de Cristo (3).
- Del retablico o adorno de San Francisco Xavier en 12 libras.
- Del vestido del Niño Jesús de damasco de flores.
- De un frontal de damasco blanco y rasso colorado que se hizo para el Altar Mayor.
- De un marco dorado que se hizo para el mesmo Altar.
- De seis candeleros dorados para el mesmo Altar.
- De dos cálizes que se renovaron, y traxeron de hechura corriente.
- De tres Albas que se hizieron.
- De una casulla de damasco blanco y rasso colorado que se traxo.
- De un cerquillo que de su dinero traxo Pedro Mañes de Antonio pa­ra el Viril.
- De aver renovado la hechura de la Virgen de Agosto, y de vistosas flores de manos que para la Virgen santísima se traxeron de dinero de la Cofradia del Rosario.
- De una toballa, o maisal blanco de tafetán.
- De un missal nuebo, y cíngulos que yo compré.
- Mas a 16 de junio de 1694, día del Corpus entró un pluvial de damasco blanco que costó 20 L. de dinero de la fábrica, y de otras limosnas.
- Mas a 2 de agosto de 1694 compré en 2 L. 14 sueldos, seis cíngulos de color roxos de primichol.
- Mas de la cama que para el Santísimo Cristo de dinero de diferentes personas se traxo en los años pasados.
- Mas de un frontal de rasso de flores vareado para el altar del Rosario, que traxo a tres de abril de 1695 Jacinta Civera, viuda de Pedro Porter, y de un marco que en dicho día traxo mossen Francisco Porter, su hijo, para el altar de la Virgen del Rosario también, en valor y coste todo de 20 L. o poco más.
- Mas de una capa de rasso de flores que de dinero de diversas per­sonas se traxo en tres de abril de 1695 para adorno y vestuario de la Virgen del Remedio.
- Mas de unas andas que de masonería ya estaban hechas, y después a expensas de la Cofradía del Rosario se doraron en Valencia, las quales para las procesiones se traxeron a 29 de febrero de 1695 y costó el dorarlas y otros perfiles que se pusieron para mayor adorno, la cantidad de 18 L.
- Mas de una dozena de Ramos de manos que para el día del Corpus de 1695 traxe yo y costaron 2 L.
- Mas la Víspera del Corpus de 1695 se puso un Salomón (4) que lla­man, hecho todo de ierro a expensas de las Cofradías y Fábrica, el qual costó 4 L. 10 s.
- Mas entró el Bajón (5) que vendió Joseph Porcar, que costó 14 L. y al presente le doy en remate 6 L.
- Mas el año 1696 se hizo el esterado (6) de la Iglesia de lo que dieron los vezinos para que se hiciese.
- Mas a 22 de abril día de Pasqua de Resureción se traxo la lámpara de plata para la Capilla de la Virgen del Rosario que costó 111 L 6 s. 16 dineros, y se pagaron con 20 L. que dexó este año Anna Domingo, y con otras limosnas y arbitrios de sus deudos: se traxo también ese día un frontal de damasco blanco para la mañana de Resureción que se hizo de parte de la Cofradía del Rosario y con otras limosnas que dieron para esse intento unas mugeres deudas.
- Mas a 24 de junio de 1696 se traxo un sello para la Iglesia con las barras de Valencia y Cruz de San Antonio ( 7).
- Mas en el año 1698 se traxo un maissal o toballa morada que se compró con dinero de la Fábrica en 1 L.
- Mas a 9 de noviembre de 1698 se puso en el Campanario la pirámide o pilar que mira a la plaza ( 8) el qual a 29 de marzo de 1690 un fuerte viento arrojó y rompió sobre el texado de la Iglesia y costó el remiendo 10 L. pagadas de diferentes limosnas que dieron algunas personas.
- Mas a 24 de deziembre de 1698 se acabaron de dorar el retablo de San Antonio, o Altar Mayor, y de estofar y pintar la Capilla Mayor, todo lo qual costó cerca de 800 L. que se pagaron de diferentes limosnas y en ese mesmo tiempo se hizieron los personados de San Agustín y Santo Thomas y el Ángel que tiene el Altar Mayor.
- Mas en el año 1698 se hizo con dinero de las limosnas de las Almas un frontal para el altar de las benditas Almas del Purgatorio pintado en lienzo, y costó de todo gasto cerca de 4 L.
- Mas en el año 1698 se hizo un marco para el altar de la Virgen del Remedio, el qual después con su dinero hizo dorarle Agustín Pérez.
- Mas en el año 1698 se hizo un marxo para el altar de la Virgen de la Salud el qual después se hizo dorar con limosnas que hicieron diferentes personas a diligencia de la viuda de Roque Ximeno.
- Mas en el año 1699 se doró y estofó la capilla de la Virgen del Rosario y todo el coste fue 160 L. que se pagaron con las limosnas de los vezinos y deudos, y con aquellas 50 L. que en su testamentó dejó Christobal Civera estudiante para hazer un embalaustrado o comulgatorio al pie del altar de dicha capilla, las quales después con decreto del señor Obispo se aplicaron para ayudar a pagar las dichas 160 L. y otros gastos que se ofrezieron hasta salir del empeño.
- Mas en el año 1699 se dieron colores y se estofó el blandón del Cirio Pasqual o de la Fábrica y assí mesmo el mismo año se pagó el dicho blandón y el otro del Cirio de los Mancebos, que los dos costaron 7 L.
- A 8 de mayo de 1700 se traxo en procesión desde la emita de San­ta Cruz ( 9) a la Iglesia, la imagen de San Gregorio Obispo Ostiense, abogado contra la oruga que destruía las viñas del Campillo, la qual con las limosnas que recogieron unos deudos, de los vezi­nos de esta Villa, se hizo de masoneria y se doró en dicho año.
- A 18 de deciembre de 1700 traxo para la Iglesia Francisco Mañes, Bayle, una toballa de tafetán blanco, la qual pagó de su dinero y dio de limosna a la Iglesia, y le costó el tafetán 1L. 12 s.
- A 24 de marzo, día de Jueves Santo del año 1701, traxo Francisco Pérez, de dinero de limosnas de muchos vecinos unas vinajeras o ampolletas de plata con una selvilla también de plata de peso en las tres piezas de diez y seis onzas, las quales tres piezas cos­taron la cantidad y valor de 22 L.
- A 15 de agosto de 1701 con las 5 L. del vestuario del Doctor Albalat, se traxo para esta Iglesia una casulla de Catalufa, por las dos partes, la qual costó de todo gasto 5 L. 16 s.
- A 15 de agosto de 1701 con la limosna que dio a la Fábrica el Maestro Blasco, se hizo un alba guarnecida de bovillos, grandes y pequeños, y estuvo de todo coste en 4 L. 19 s.
- A 4 de marzo de 1702 se traxo de Valencia con unas limosnas del ( ilegible ) una lamparica para el altar de San Francisco Xavier, la qual, siendo de piltra costó 1 L. 10 s.
- A 3 de junio de 1704 se compraron, o dio la limosna de 5 aras consagradas en el convento de Sapelten en Castilla, que por cada una se dieron 16 s. de las quales una se puso en el altar de San Francisco Xavier, una en el de San Pasqual Baylon, una en el altar de San Juan, una en el altar de San Ignacio, y una en el altar de San Joseph de esta Iglesia, para lo qual se recogieron limosnas.
- A 12 de noviembre de 1704 se traxo de Valencia el cerquillo para el interior del viril de plata, el qual costó 2 L.
- A 17 de abril de 1705 se traxo de Valencia el quadro de San Joaquín, y se puso en su altar en la capilla de la Virgen del Rosario, el qual se hizo con las limosnas y dieron los vecinos 14 L.
- A. 15 de agosto de 1706 se puso la cortina de la Virgen de la Salud, la qual pagó de su dinero y a su gasto Canilia Rodríguez, muger de Tomas Muñoz, y costó de todo gasto 9 L.
- A 9 de septiembre de 1706 se hizo el vestido de rasso de flores de la Virgen de la Salud, el qual pagó de su dinero Bartolomé Ibá ñez, el qual costó de todo gasto 15 L. 10 s.
- A 15 de octubre de 1708 envió de Valencia mossen Vicente de Vera la cápela de rasso para el globo de esta Iglesia.
- A 3 de marzo de 1709 la muger de un soldado dio a la Iglesia un Niño Jesús de maconería, bien adornado.
- A 14 de abril de 1709, por ocasión de la langosta, fue la procesión en Rogativa y se puso cruz nueva en la balsa Calzón ( 10).
- A 14 de agosto de 1711 se traxeron de Valencia los 12 candeleros de los altares, que costaron a la Fábrica 3 L 10 s.
- A 4 de septiembre de 1712, José Domingo y Mañes, habitante en Va­lencia, natural de Alcublas, envió con su hijo un viril que dio a esta Iglesia, según dijeron costó 230 L., adornado con diferen­tes esmaltes al pie y con 50 piedras en los bajos, el qual le hi­zo de su dinero ( 11).
- Abril de 1714 envié yo de Valencia unos ciriales para llevar los acólitos, los quales les hize hazer de dinero de la Fábrica y coste de 3 L. 10 s.
- A 8 de marzo de 1714 se traxeron de Valencia unas Vanderillas de la Passión para la Vera Cruz, las quales las pagó por orden del visitador Sangermán la Cofradía del Rosario, y costaron 4 L.
- A 16 de julio de 1714 se hizo una alba de dinero de la Fábrica la qual costó 3 L.
- A. 12 de enero de 1715 se remendó un pluvial para días de Martyres y costó 8 L. 5 s.
- A 13 de enero de 1715 de dinero de la Fábrica se hizo una casulla que costó 8 L.
- A 14 de febrero de 1715 se puso el retablo de las Almas que se hizo en Valencia y con muchas limosnas y legados que recojí en muchos años, se pagaron por él a Antonio Ribas 110 L. 12 s.
- A 17 de abril de 1715 se puso en el retablo un quadro de las Almas que se hizo en Valencia con limosnas que se hizieron, se pagaron por él a Manuel Babyloni, Pintor, 15 L.
- A. ... de junio de 1715, con lo que dieron de limosna diferentes personas en cantidad de 100 L., Juan Bernalte, Fator de Órganos, compuso el de aquí, le templo, puso algo de cañutería que faltaba y los registros de clarines y baxones nuevamente, los quales antes no havía, hasta agora.
- A 20 de junio de 1715, día del Corpus, se traxo un terno blanco con sus cabos, un pluvial y maissal o toalla de damasco blanco y terciopelo carmesí aquel(y un frontal de lo mesmo para el altar de la Virgen del Remedio) y una bolsa con sus corporales, todas las quales se pagaron de las pensiones procedidas de los censales de Juanona Mañes Beata y costaron la casulla, dalmáticas, capa, frontal, toalla y corporales de todo gasto en Valencia__.
- A 20 de junio día del Corpus de 1715 se traxeron de Valencia una alfombra pequeña y otra grande para el pie y presbiterio del Altar Mayor, las quales se pagaron con dinero de la Cofradía del Santísimo Sacramento, con voluntad de los cofrades y costaron ....
- A 15 de julio de 1716 se hizo una alba con dinero de la Fábrica que de todo gasto costó…
- A 8 de setiembre de 1716 de dinero de la Fábrica se hizo una casulla que costó de todo gasto 7 L.
- A 22 de setiembre de 1716 se traxo de Valencia un Manual Valenciano nuebo, y costó 1 L.
- A 2 de octubre de 1717 de dinero de la Cofradía del Rosario se traxo una cortina de tafetán morado encendido para el Santo Christo, y costó de todo gasto y hechuras 15 L. 10s.
- A 2 de octubre de 1717 se dio para la Cofradía del Rosario un ro­sario de Teresa Civera, muger de Juan Domingo de Joseph, encadenado con hilo de plata, de granos blancos por Padre nuestros, y de granos de vidrio de color de oro por Ave Marías.
- A 16 de junio de 1718 se havían entrado y hecho de dinero de la Fábrica 2 albas, y costaron 10 L.
- A 21 de setiembre de 1718 se pusieron la vidriera y enrrejado ( ) del altar de las Almas y costaron 9 L. 10 s.
- A 8 de deziembre de 1719 entraron para la Iglesia quatro estolas moradas, que de dinero que se me dio de limosnas para la Fábrica costaron de todo gasto 1 L. 1 S.
- A 3 de febrero de 1720 dio fray Gerónimo Domingo, carmelita natu­ral de esta Villa, para esta Iglesia, unos corporales, un amito, y una alba, todo ya bendicido.
- A 15 de mazo de 1720 se compuso el frontal del altar del glorioso Patriarca San Joseph.
- A 30 de marzo de 1720 entró para la Iglesia una escalerica, que sirvió en el abaxamiento de Christo de la Cruz, que aquí se hizo y parte del costo lo pagó la fábrica.
- A 31 de octubre de 1720 se puso la lámpara para el altar de San Pasqual Baylon.
- A 24 de febrero de 1721 se puso y colocó en la pilastra del púlpito un crucifijo que fue de mossén Francisco Sanz, y con orden del señor visitador Bach se traxo a la Iglesia.
- A 1 de junio, día primero de Pasqua del Espíritu Santo de 1721 entró una casulla de damasco carmesí usado, que dio Salvadora Mañes de limosna, y con esso, y recados y manos, que pagó la Fábrica, se hizo en Liria, y todo su valor bien contado será cerca de 12 L.
- A 8 de junio día de la Santísima Trinidad de 1721, de un manto azul de la Virgen de Agosto entraron del vestidos, uno para la imagen mayor del Niño Jesús, y otro para la imagen pequeña del Niño .Jesús de esta Iglesia, el qual manto ya estaba usado y viejo.
- A 29 de setiembre de 1721 se puso a la Virgen del Remedio un vestido nuebo de rasso de flores, que le hizo Cecilia Rodríguez, viuda de Thomás Muñoz el qual costó 11 L.
- A 19 de febrero de 1722 se puso delante de San Joseph de su altar una cortina que es de tafetán azul que hizo Cecilia Rodríguez.
- A 20 de abril de 1722 se compuso y remendó una capa fluvial de damasco blanco y de recados y hechuras de todo gasto costó, para lo qual contribuio el Bayle, en 3 L. 10 s.



NOTAS:

( 1) El año es 1684.
( 2) Texto de la bendición de la campana grande en el año 1790.
“En el día quince de Noviembre de mil setecientos y noventa, de licencia del Ilustrísimo Señor don Lorenzo Gómez de Haedo, Obispo de Segorbe, Yo Don Joaquín Benet, Presbítero Cura de esta Parroquial de Alcublas, dí las bendiciones que se hallan en el Ritual Valenciano viejo a una Campana, que se llama Antonio María, que se fundió en 12 del mismo y se ha puesto en la ventana que mira a mi casa Badía, en donde estaba puesta la otra que se rompió el día 15 de maio de este año 1790 (...). Pesa 45 arrobas y 24 libras, contando las dichas arrobas de 36 libras cada una. Padrinos de las ceremonias fueron Juan Ximeno, Regidor primero, y Francisca Romero, muger de Vicente Civera y Orero, Alcalde. Todo el gasto del poco metal que se ha añadido y de manos y demás asciende a 170 libras (...). De estas dió el Real Monasterio de Val de Christo 26 libras y el Ilustre Cabildo de la Cathedral de Segorbe 25 libras, y lo restante de limosna de los vecinos. Se fundió en el vancal inmediato a la Hermita de Santa Cruz, que es propiedad de Elías Civera, mas el vancal es el huerto que está a espaldas de dicha hermita”.
( 3) San Bruno es el patrón de los cartujos.
( 4) Con el nombre de Salomón se denominaba los candelabros grandes de pie.
( 5) Instrumento de viento parecido al fagot pero de sonido más grave y menos agradable. Joseph Porcar era el organista de la parroquia.
( 6) Las esteras para el suelo.
( 7) Este sello todavía se conserva y lo pudimos contemplar en la exposición que se hizo hace unos años en la parroquia.
( 8) Se trata de uno de los remates de forma piramidal que había sobre la cornisa de la torre de la iglesia.
( 9) Esta es la ermita que estaba en la Calle Nueva, donde hoy está el Hogar del Jubilado.
( 10) Esta frase nos indica que en las proximidades de la Balsa había una cruz de madera montada sobre una base de piedra, cruz que periódicamente era renovada.
( 11) Esta magnífica pieza todavía se conserva en la parroquia.

HISTORIA DE LAS CAMPANAS

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La campana es un instrumento musical en forma de copa invertida. Se divide en tres partes: jubo, copa y badajo.
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El jubo es de madera; también los hay de hierro. Lleva unos tirantes sujetos con unas tuercas y en cada extremo, se hallan incrustados los ejes, que descansan dentro de unos cojinetes; uno exterior, de madera, y otro interior, de metal.
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La copa es generalmente de bronce. El badajo es una pieza metálica que cuelga de su centro y sirve para tocarla; los hay también de madera. La pera o coronilla es de hierro macizo.
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La sonoridad de las campanas depende de la mezcla de sus metales, que debe estar constituida por un bronce compuesto de cobre con un 25% de estaño. Como el bronce se oxida, toda campana de más de diez años de fundida presenta el conocido color oscuro.
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Se atribuye el nombre de las campanas a la Campania de Italia, por haberse empezado a fundir allí las campanas más grandes y de mayor calidad en bronce.
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En la época de los romanos, indicaban la apertura del mercado y la hora de los baños; avisaban el paso de los criminales al suplicio, la aproximación de un eclipse y otros acontecimientos. Además, se colgaban en el cuello de las bestias como amuleto para ahuyentar a los lobos.
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Durante los años 604 a 606, se mandó que en todas las iglesias católicas se colocaran campanas que tocaran en los Divinos Oficios, misas solemnes y festividades.
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Los Concilios celebrados en el Siglo XVI prohibieron que las campanas se destinaran a otros usos que los religiosos, pero se dispensó de tal prohibición en casos de utilidad pública, anunciando fuego, mal tiempo y otras emergencias.
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Al crecer el número de campanas y el volumen de las mismas, se vio la necesidad de construir torres para colocarlas debidamente y que su sonoridad pudiera esparcirse más.
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Una disposición canónica dice que las catedrales deben tener cinco o más campanas; las parroquias, dos o tres; y las iglesias de órdenes mendicantes u oratorios particulares, una.
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Las campanas son propiedad de las iglesias, cualesquiera que sean sus donadores, si han recibido la consagración episcopal, que las convierte en cosas eclesiásticas. Antes de dedicar las campanas al culto, la Iglesia acostumbra bendecirlas con un rito especial; es incorrecto decir "bautizarlas".
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Las campanas son voces perpetuas de las grandes ciudades que, desde la magnificencia de sus torres, llaman a los fieles. Sus toques han sido un medio de comunicación tradicional que transmite mensajes que la gente escucha y sabe interpretar, en los que lo religioso y lo civil están completamente mezclados.
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No es cualquier cosa tocar una campana, ni es fácil su manejo. Repicar las campanas, doblarlas al viento y hacerlas cantar es, más que un oficio, un arte.
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En los días Jueves Santo y Viernes Santo, las campanas enmudecen. Para señalar los actos del culto, se usa la carraca o matraca, una rueda de madera que, al dar vuelta, resuena produciendo un chirrido seco y extraño, que no obstante se percibe a bastante distancia.
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Como instrumento musical, las campanas han estado asociadas a la señalización del tiempo desde el Siglo XVI. Son incontables los ejemplos que se conservan de campanas acopladas a relojes para marcar las horas.
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En el Siglo XVII empezaron a hacerse esfuerzos para afinar las campanas que formarían parte de un conjunto armónico o de carillón, con el fin de que tuvieran un tono reconocible. El ajuste podía hacerse variando el espesor del metal.
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EL LENGUAJE DE LAS CAMPANAS.
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Solamente intentar revivir los recuerdos sobre un determinado tipo de lenguaje que se ha ido perdiendo y del que ahora sólo conocemos algunos balbuceos.
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Las campanas de la iglesia que eran cuatro: la grande, la mediana, la pequeña y el “tanganillo”, tenían un código de comunicación común con los fieles y resto de vecinos.
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Noble oficio, el de campanero recogido en la literatura universal de manos de Víctor Hugo, con el personaje de Quasimodo en su obra más conocida: Nôtre Dame.
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Los toques de campana más habituales eran:
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Toque a misa
Con la campana mediana, y un ritmo normal, finalizando con 1, 2 o 3 toques según se acercaba la hora de comenzar la misa.
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Repiques de domingo
A cuerda y desde la parte baja del campanario, sujetando dos cuerdas por mano y con mucha habilidad se llamaba a los fieles a misa festiva. Este toque también se utilizaba en las novenas
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Volteo de campanas
En fiestas mayores y procesiones se volteaban a mano las cuatro campanas Se dieron casos de accidentes, alguno con resultados casi trágicos pues, el que volteaba, voló por la parte externa cayendo de milagro en el suelo de la torre.
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Ángelus
Con la campana mediana y a ritmo rápido que se interrumpía tres veces por un toque de la campana grande, era un toque diario a las 12 de la mañana.
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Ave María
Toque idéntico al Ángelus pero por la tarde y con horario variable según la estación. En invierno se tocaba a las 6'30 y en verano a las 8'30 de la tarde.
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Toque de almas (ànimes)
Tres toques secos con la campana grande en secuencia de un minuto. En otoño-invierno era a las 9 de la noche y en primavera-verano a las 10. Normalmente este toque de ánimas era utilizado por las madres para marcar la hora de regreso de los hijos a casa. Entre el primero y el último de estos tres toques era normal ver a chavales corriendo en busca del hogar paterno.
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Aviso de fiesta mayor
En las vísperas de fiesta mayor después del Ave María se volteaban las campanas.
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Señales de difuntos
Se tocaban el día del fallecimiento, anterior al del entierro. El primer señal se tocaba antes de la misa primera del día si el muerto había fallecido por la noche. Si fallecía entre las 7 de la mañana y las 12 del mediodía, el señal era después del Ángelus. Si fallecía después del mediodía, el señal se tocaba después del Ave María.
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Entierro ordinario (Tocar a muertos)
Toque impulsado por cuerda a dos campanas. Al final dos toques si era mujer y tres toques si era hombre indicaban el sexo del fallecido. Al entierro iban el cura y el sacristán (Con capa uno, y con roquete el otro) a la casa y regresaban con el muerto a la iglesia donde nunca se hacía misa en el entierro. Al día siguiente se hacía la misa de funeral.
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Toque de ángel
Cuando moría un menor de siete años (antes de tomar la comunión), se procedía con este toque. Las dos campanas pequeñas y una mayor velocidad en la secuencia era lo que distinguía el toque de ángel. Como en los adultos, 3 y 2 toques si el párvulo muerto era niño o niña.
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Toque de arrebato o de fuego
Sólo con la campana pequeña o “tanganillo” y a buen ritmo y sin parar durante mucho tiempo (10 ó 15 minutos) hasta que la gente acudía al lugar del siniestro, que normalmente era fuego.
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A MODO DE CONCLUSIÓN.-
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La campana ha sido un poco la voz que anunciaba a los habitantes del pueblo de cuantos acontecimientos se producían, tanto para lo bueno como para lo malo. Siempre ha estado al servicio de la humanidad, habiendo generado buen número de locuciones, refranes y poemas que la definen, de los que a continuación se exponen unos ejemplos: "ha echado las campanas al vuelo", "todavía no hay que lanzar las campanas al vuelo". "no haber oído uno campanadas", "oye campanadas y no sabe donde".
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Pero, las campanas de nuestro templo parroquial, ya han tenido el aviso de no ser tocadas por manos de la persona, pues ya hace casi treinta años, se instaló un programador electrónico que viene funcionando irregularmente algunas veces. A la vista de que algo tan ancestral y antiguo como el oficio de campanero y el lenguaje de las campanas van muriendo poco a poco, quizá como fruto del avance de los tiempos, o quizás porque en ese mismo avance se ha perdido el mensaje que durante tantos siglos esas campanas nos han transmitido. Cada función, cada toque, se ha difuminado en una profusión de sonidos que anulan los caracteres de solemnidad, recogimiento, aviso… En fin, el poder de convocatoria con fines religiosos, litúrgicos, sociales y el servicio a la comunidad se ha mezclado en un “totum revolutum” donde prima la cantidad y la potencia antes que los contenidos.
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Hace unos meses se condenaba a la Catedral de Jaen a bajar el sonido de sus campanas y el número de toques ante la denuncia de los vecinos. Esta misma semana se cerraba una iglesia evangélica por contaminación acústica. Yo no quiero que las campanas de mi pueblo enmudezcan, quiero seguir oyéndolas y que me hablen, con mesura, sentido y cuando corresponda. Es un bagaje cultural que debemos conservar, entre todos, y no jugar a buscar culpables cuando nada tenga remedio.
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Abel Chiva Mañes
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Maquetación: J. R. Casaña
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Cuando yo era un mocoso
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Durante los últimos treinta o cuarenta años dejaron de ser útiles los animales de carga, las herramientas con las que se segaba y trillaba, la manera de trabajar, las ropas que vestían hombres y mujeres, las tradiciones que, buenas o malas, conformaban el vivir. La obtención de esencia del espliego no iba a ser menos.

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Abandonar a su suerte las antiguas calderas en las que se cocía el espliego es lo que hicieron, hace más o menos cuarenta años, los verdaderos dueños. Sin duda les parecieron demasiado pesadas y antiguas para venir de propio a recogerlas.
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La de Alcublas ni siquiera mereció el honor de morir bajo teja. En la puerta del pajar que hay en la era detrás del frontón de la entrada al pueblo, allí se deshizo. Era el pajar que llegando por el callejón desde la carretera caía enfrente, el de más a la izquierda, según decían era del tío Marcial el de la posada del Mesón.
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Año tras año los de la caldera se quedaban en la posada y él les guardaba en su pajar el armatoste y así se ahorraban el transporte. El tío Marcial debió ser el primero en sorprenderse cuando un año ya no aparecieron, así que sacó la caldera a la calle y allí se quedó
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La cosecha de espliego

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Hacia mediados de los sesenta, bien avanzado el verano, tarde, pero aparecieron los de la caldera. Un día para instalarla, y esa misma tarde bando: se compraba espliego en el balsón a peseta el kilo.
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Seguro que fue el primer jornal que gané en mi vida. De buena mañana mi hermano y yo, cada uno con su carro del agua, aquel que se empleaba para llevar dos cántaros de agua, enfilamos hacia poco antes de la seca. Corvella en mano, os podéis imaginar un mocoso y un crío que no habían segado en la vida la traza que le darían, segamos lo suficiente como para apilar un carro casi a tope y el mio, más ligero pero más endeble, no tanto.
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Cola para pesar en el sitio, un vale para cobrar cuando avisaran por el bando, y vuelta al tajo a cargar otra vez. La segunda vez sea porque estábamos ya cansaos, que lo mejor del tajo estaba segao o que quedaban pocas ganas acabamos antes. En total unos ciento cincuenta kilos, es decir ciento cincuenta pesetas.
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A veces no sólo particulares llegaban con carros, pandillas de mozos cogían varios y por la tarde aparecían por el balsón . Los burros y machos era lo que más abundaba pues con ellos se accedía mejor a los lugares donde en pleno monte estaban las mejores matas y no entraba tanta gente



El pesaje daba gusto, con la romana y el palo y cantando: ¡189 kilos!, ¡210, total 399! Embobaos mirabas las cargas que algunos traían y veías como iba creciendo el montón detrás de la caldera, junto a la pared del huerto, encima del chariz que hay en el balsón.
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En el ángulo que forman la regata de agua que baja del pozo de la cava y el abrevadero se hacía el hoyo circular con paredes de piedra con salida hacia la carretera. Esto sería el horno, y empotrada en la tierra encima de las piedras se colocaba la caldera, la salida de los tubos enfocaba hacia el pozanco y los tubos enseguida se sumergían en el chariz hasta más de la mitad del mismo.
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La caldera del pueblo era de las grandes que había entonces. Tendría 1’30 m. de radio y 2 m. de altura, se podrían meter hasta mil kilos en una sola bullida, creo recordar que no querían cargarla tanto y normalmente metían ochocientos y pico, era mejor el producto que sacaban y tenían más rendimiento. A unos cuarenta y cinco cm. Del culo tenía una rejilla que separaba el agua de la planta de espliego y se venía a emplear una proporción aproximada de agua de litro por kilo la primera vez. En las sucesivas veces había que reponer la que se había evaporao, normalmente más del cuarenta por ciento. Una vez vaciada la caldera de una cocción el agua tenia que sobrepasar la rejilla entre quince y veinte cm., luego se añadía y pisaba el espliego .
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Había que "cargar" la caldera, para ello, se echaba en espliego en su interior y se pisaba para que estuviese bien compactado. En la junta se ponía barro de arcilla haciendo de junta con la tapa para no perder vapor, para aguantar la presión con mazas unían las junta con unas “u de hierro.
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La caldera se encendía y ardía durante casi tres horas, sabiendo cuando había que apagarla cuando en el producto destilao sólo caía agua en el vaso florentino. Al día se hacían entre tres y cuatro bullidas .
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El vaso florentino era como una regadera pero con la salida de nivel más bajo que el ras de lo ancho. Lo que cae o se destila es agua y los caceites de lavanda, por ello cuando por la salida cae esencia es que está lleno y lo podían guardar en bidones que una vez acabada la cosecha se llevaban en camiones
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El porqué desapareció esta costumbre supongo que se deberá principalmente a que dejo de ser rentable el margen comercial que fue disminuyendo con el tiempo. También que los precios que se pagaban por el espliego se estancaron y cada vez estaban menos tiempo porque no interesaba a la gente. Ocurrió como todas las cosas artesanales. Las casas comerciales se aseguraron el producto mediante plantaciones que ellos controlaban y predominó la cantidad sobre la calidad.
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Una vez destilado y sirviéndose por una "vasija" o envase florentino, con un "envasador" se intentaba aprovechar toda la esencia extraída en la cocción.
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Faenas que se perdieron y que nos gusta recordar.
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Faenas que en su día dieron jornales y significaron un refuerzo en la exigua economía de un medio rural carente de posibilidades de compaginar otras actividades que no fueran las agrícolas. .
Faenas que también tuvieron componente lúdico-festivos.
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Caldera de grandes dimensiones utilizada para destilar espliego, llamado también "espligo"

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Abel Chiva Mañes





Jornada de puertas abiertas en Alcublas para mostrar el refugio del aeródromo republicano y los Molinos rehabilitados


Míriam Civera, Alcublas


Alcublas celebrará este domingo una jornada de puertas abiertas en las que mostrará a vecinos y visitantes el refugio construido en 1938, durante la Guerra Civil, en el área del aeródromo republicano. En él sirvió Rómulo Negrín, hijo del jefe de Gobierno de la República, Juan Negrín. Este refugio ha sido incluido en el proyecto europeo Paisajes de Guerra, que esta semana ha celebrado en Valencia un Congreso Internacional para presentarlo. Precisamente en el marco de este congreso ha intervenido con una ponencia el alcalde de la localidad, Manuel Civera, para explicar el proyecto alcublano. El domingo, el ayuntamiento abrirá el aeródromo para todo el público de doce a dos del mediodía y de cinco a ocho de la tarde. Por la mañana habrá un servicio gratuito de autobús para todos aquellos vecinos que quieran hacer la visita con transporte público, aunque también se podrá hacer con vehículos particulares. Además, la ruta incluirá la visita a los molinos de viento –los únicos de la Comunitat Valenciana- recién rehabilitados, gracias a una subvención de 100.000 euros del Ministerio de Cultura. El consistorio ha solicitado una segunda ayuda al gobierno central para llevar a cabo la segunda fase de la rehabilitación.

ACLA netejarà les empremtes deixades pels carros que transportaven la neu fins a la capital del Túria
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Míriam Civera, Les Alcubles

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L’Associació Cultural Les Alcubles (ACLA) ha organitzat per a demá dissabte un recorregut pel PR-105 de les Alcubles que discurreix per la partida coneguda com Les Canyadilles i pel Corral dels Tiesos. L’objectiu de l’eixida és netejar l’antic camí pel que els carros transportaven la neu des de les Alcubles fins a la capital del Túria per abastir els bars i comerços de gel.

Les empremtes d’aquestos vehicles han quedat fixades en les roques de l’antic camí que conduïa a València. Esta activitat s’enmarca dins del calendari d’activitats que tots els mesos estan desenvolupant els membres de l’associació d’una manera altruïsta i gratuïta per a totes les persones, de totes les edats, que vullguen participar. El punt de partida de l’eixida serà la Plaça de Sant Agustí, inici de totes les activitats de senderisme organitzades per ACLA, a les nou del matí. Des de l’associació es convida a totes les persones que vullguen participar a que s’uneixen al grup. L’activitat d’este cap de setmana forma part d’un programa més complexe que té com a objectiu posar en relleu la importància que va tindre el comerç de la neu com activitat econòmica local en segles anteriors. Aquest estiu està programada una exposició amb tot el material històric, fotografíes, articles de premsa,… recollits.

LA VIDA DEBAJO DE LAS PIEDRAS

Hola buenas, soy un pequeño aficionado al Medioambiente.

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Una cierta vez mi abuelo me dijo:
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"Ten cuidado con las piedras y donde pones las manos al coger una piedra del suelo, pues las piedras debajo, te pueden dar alguna sorpresa"

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En ese momento mi abuelo, sigilosamente levanta la piedra, y allí estaba, lo que suponía, mi abuelo. Un escorpión de esteva, esperando para picarme con su aguijón, pues las piedras, aunque parezcan que son seres muertos, debajo de ellas hay muchos seres vivos, como el sapo, escarabajos, escorpiones, arañas, pequeños lagartos, hormigas y otras especies, más.
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Las cuales comen; esos molestos mosquitos, que cuando vas por el monte, paseando, siempre los tienes por la cara, molestando mucho.
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Al dar la vuelta a la piedra, los dejas a muchos de ellos, desprovistos de su camuflaje y expuestos a que otros depredadores los devoren. Destrozando la cadena de la madre naturaleza, que está así diseñada.
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Por eso mismo quiero dedicar este relato que tengan mucho cuidado, con los escorpiones, ellos con su arpón, siempre esperando, esos bichos desde el mes de mayo hasta el mes de octubre, si te pica uno de ellos, el dolor es muy fuerte durante las doce horas siguientes a la picadura, aunque no peligra de muerte.
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Pues coger guantes y así si los llevas en la mochila, siempre te acordaras de mi consejo.
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Bueno y con esto termino, pues si todos respetamos el medio ambiente, todos, todos ganamos mucho.
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Agradezco a la ACLA ya que sin ellos, yo no podría contar mis relatos.
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También lo agradezco a Alfons Cervera, escritor amigo de la Serranía, que me engancho a escribir y poder así contar los viejos relatos que por mi pueblo pasaron alguna vez.
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Miguel Giménez "Garbelles"

¡Que vienen los títeres...!


por José L. Alcaide Verdés

Uno de mis “deportes” favoritos es intentar relacionar las cosas entre sí, quizás un poco obsesionado con la idea de que nada es casual y de que todo influye en todo de una u otra manera, en mayor o menor medida, directa o indirectamente. El texto que voy a presentaros a continuación es un ejemplo de esta obsesión, aunque perfectamente podría existir por sí mismo, independientemente. Sin embargo pienso que presentarlo de esta forma enriquece nuestra percepción de la realidad y puede contribuir a que pensemos de una manera más abierta y menos egoísta.

No hace mucho nos sorprendió gratamente en este blog el actor Juan Jesús Valverde con un pequeño relato sobre los comienzos del taller de memoria para cómicos retirados, un escrito que nos hizo reflexionar acerca del valor de la experiencia, de lo que nos pueden aportar los mayores, acerca de la difícil vida de los artistas una vez acaba su vida en la farándula, y sobre la complejidad de esta profesión que tanto exige a quien la ejerce. Al mismo tiempo estaba preparando para la sección “Las Calles de Alcublas” un pequeño artículo sobre la Plaza de la Cruz, y claro, el resultado fue necesariamente el que hoy os presento.

En los tiempos de posguerra y los años 50 del siglo pasado, si por algo será recordada la Plaza de la Cruz es por lo que ocurría en ella una vez al año, cuando alguien gritaba por la Calle Nueva:
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¡Que vienen los títeres…!

Eran los titiriteros, pero la gente decía: ”¡que vienen los títeres!”. Los titiriteros llegaban al pueblo en un par de tartanas con el toldo blanco y se alojaban en la Posada de la Cruz. Las tartanas, por si alguien lo desconoce, eran carros normales a los que se añadía tres varillas curvas de madera sobre las que se colocaba una lona ajustada.

La “trouppe” la formaban 5 ó 6 personas –hay quien eleva el número hasta 7 u 8-, probablemente todos miembros de la misma familia-. Luego, ya instalados, daban la vuelta al pueblo con un tambor y alguna pandereta, con una cabra y un perro, y haciendo ruido se paraban en las esquinas y anunciaban la gran función a las 8 de la tarde, nada más cenar, que entonces se cenaba más temprano, nada más llegar del monte.

La representación tenía lugar en la Plaza de la Cruz, delante de la posada, pero en medio, y la gente formaba un corro en cuyo centro actuaban, como si fuese un circo… La plaza se llenaba.

Daba alegría oír aquella trompeta y el tambor. Iban por el pueblo anunciando: “A las ocho de esta tarde gran función en la plaza de la Cruz…”. Era una novedad y un revuelo. La gente acudía con sillas:


los niños en el suelo delante, luego las sillas, tras éstas las personas de pie, y detrás del todo los que ya no veían de pie, subidos en sillas.

Sacaban una cabra y un caballete y al son de una pandereta la cabra subía un escalón, y otro, y otro, un empujón más y ¡arriba!; Un perrito con dos patas en alto daba la vuelta al ruedo ¡era gracioso! Y mientras la trompeta sin dejar de tocar.
También contaban chistes y cantaban. Recuerdo una canción:

“Por culpa tuya Rita
se me quemó el arroz,
y las patatas fritas
las saqué como el carbón.
Rooooque…
Riiiiita…”.

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Las canciones siempre tenían esas letras “blancas” pero abiertas al mismo tiempo a posibles segundas interpretaciones. Otro número de los que representaban lo hacían con unas tablas cortas y uno o dos rulos sobre los que colocaban la tabla y hacían equilibrios en pie sobre ella.

Cuando acababa el espectáculo pedían “la voluntá”. Lo hacían con una especie de tubos largos cerrados por el final, y abiertos en la parte superior en forma de pequeño embudo, así llegaban a todas las personas para que depositaran su moneda, por lejos o altos que estuvieran y el dinero iba cayendo sin posibilidad de que nadie, fingiendo que ponía, quitara: ya se sabe que eran tiempos de hambre y picaresca.

Me contaron que unos chavales ataron una cuerda a la silla de una mujer que estaba sentada en primera fila junto a su marido. A mitad de función, y cuando menos lo esperaba, la empezaron a arrastrar y ella asustada exclamó “¡Reeeina Soberaaana!”, con el consiguiente susto de los dos y el regocijo de los demás. Los nombres de los protagonistas los sé, pero el secreto “profesional” me obliga a ser discreto.

Seguramente que hasta el San Vicente Ferrer de cerámica en la fachada de la casa de Don Atanasio disfrutaba con estas cosas que hoy nos pueden parecer tan simples, pero que entonces rompían la rutina de una sociedad cuyo ritmo de vida y exigencias poco tenían que ver con los actuales.

Que siga la función…


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Las calles de Alcublas



La Plaza de la Santa Cruz

por José L. Alcaide Verdés

En el siglo XVII existían en Alcublas la ermita de la Santa Cruz, situada en las afueras de la localidad, junto al Camino de Aragón, y muy cerca de esta una cruz de las que se ponían para pedir la protección divina para la villa y para indicar que se llegaba a ella. La calle que desde la iglesia conducía hasta allí tomaba el nombre de la ermita y era conocida como la Calle de la Santa Cruz. Más tarde, cuando en el siglo XVIII se creó la Calle Nueva, en la intersección de ambas calles con la del Planillo se originó un espacio que con el tiempo acabó por tomar el nombre de Plaza de la Santa Cruz, al tiempo que la calle que antes se llamaba así pasó a ser conocida como Calle de la Parra.

Si una calle o una plaza pudieran hablar de seguro que nos contarían cientos de historias sobre las personas que vivieron y transitaron por ellas, y en el caso de la plaza de la Cruz, estas cientos se convertirían en miles, por ser una de las vías principales de salida y entrada al pueblo: para ir a trabajar a los campos, para volver a casa, paso de ganados, de viajeros… pero también porque en ella estaba la Posada de la Cruz.

En la plaza la posada siempre estaba con la puerta de par en par, con su suelo de tierra pisada barrido y regado, a la derecha una puerta grande que llevaba a las cuadras, al fondo de la entrada unos pocos escalones que subían hasta el comedor. Siempre había gente alojada: comerciantes, viajeros,… Todos los años venían los vendedores de las sabrosas manzanas espedriegas y de otros productos de la zona del Rincón de Ademuz, y que anunciaban, más que la venta, el trueque de sus productos sobre todo por el apreciado aceite de Alcublas: “¡Manzanas barataceeeiite!” voceaban por el pueblo.

También, aunque en Alcublas siempre ha habido colmeneros, venía gente de fuera a vender miel, y mi abuela contaba con risa que en una ocasión una mujer acudió a comprar miel y, haciéndose la dura para lograr una rebaja en el precio, probando con el dedo la miel que se había empapado en el paño que cubría una de las jarras de barro en las que el comerciante la llevaba, decía con aires de sapiencia: “Pues no sé yo… no está muy buena que digamos…Esta miel no dulcea ná, que miel más ruin”. Pero allá que iba, y otra untada de dedo que pegaba, y otra, y otra, hasta que al final el vendedor, agotada LA paciencia le dijo: “¡Señora, la miel no dulceará, pero el caso es que usted se está comiendo hasta el trapo…!”.

De Bejís venía un hombre a vender patatas, de Benaguacil venía el Mangraner a vender zanahorias que los niños siempre intentaban quitarle del carro, también acudía de vez en cuando un hombre a vender cerditos de cría, y un hombre que vendía platos “barata trapos”, es decir, a cambio de trapos viejos.


Más tarde, cuando se instalaron fuentes públicas en el pueblo –que yo recuerde una en la Plaza del Cura, la grande de la Plaza de los Olmos, la del Porche, la del Mesón y la de la Cruz, no sé si se me olvida alguna…-, la plaza se convirtió también en punto de encuentro para mujeres y niños que iban a llenar un cántaro, un pozal o un botijo. También recuerdo que en la casa de la esquina con la Calle Nueva había en la fachada un retablo de azulejos de San Vicente Ferrer que cuando la casa fue derribada se desmontó y, una vez restaurado, se colocó en el interior en lo que hoy es la panadería; los chiquillos llamábamos a esta casa “la casa de las Tías Renegonas”, porque en ella vivían dos mujeres –perdonadme, pero no recuerdo sus nombres-, que en cuanto los críos armábamos algo de jaleo salían desde detrás del encerado a reñirnos a voces.

Hoy en día, desaparecida la posada y reedificadas la mayoría de las casas de la plaza, su aspecto ha cambiado bastante, y aunque mantiene algo la actividad gracias al horno de la esquina, ha perdido parte del encanto que tuvo, convertida en una simple encrucijada de calles con la carretera. Quizás sea el momento de reflexionar para devolverle parte del sentido social que tuvo como lugar de encuentro y como punto de llegada o de salida de la villa, quizás algo tan sencillo como puede ser un banco circular de piedra y una morera u otro árbol plantado en su centro – incluso podría ser ¿por qué no? una higuera como homenaje a los antaño famosos higos de Alcublas-, podría conferirle esa dimensión humana y ese carácter entrañable que seguramente a todos nos gustaría disfrutar.

CUEVA DEL MURCIÉLAGO

Aunque no esta en nuestro termino, es una cueva que cuando viene algún conocido a visitar el pueblo, solemos enseñársela, tal vez sea por su grandiosidad o tal vez por desconocimiento de lo bueno que tenemos en el pueblo.

La primera vez que fui sería por los años 60, yo iba de carabina de una prima mía, con los chicos y chicas mas mayores que yo, la verdad es que hasta que no encontramos a un pastor, andábamos perdidos y si no es por el, seguimos buscándola, claro es que entonces el asfalto brillaba por su ausencia y las deportivas no eran tampoco como las de ahora. Tampoco lo eran los utensilios para transportar la comida y la bebida (capazo y botijo)
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Es una cueva, que desgraciadamente, ha sufrido graves daños en sus formaciones (Estalactitas y Estalagmitas) debido a desaprensivos, que han roto muchas para llevárselas o por el mero placer de destruir, hay columnas de gran grosor rotas, las que seguro, que con las manos no se pueden romper.
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Hay un investigador alcublano que halló en la cueva pruebas irrefutables de los utensilios que utilizan los vándalos depredadores, que fueron un escoplo y una maceta, el escoplo estaba clavado en una estalactita, en la foto vemos como indagaba dentro de la cueva.
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Han hallado vestigios de la Edad de Bronce en la sala más grande, por cierto parece un queso de grullere, toda llena de agujeros peligrosos. Y de la época Íbera encontrándose vasos campaniformes de pasta negra, también se han hallado huesos, resultando difícil la adscripción cronológica, seguramente no tenemos carbono 14. Se nota que ha sido habitada por la gran cantidad de hollín incrustado, que tiene en los techos, dado que por su grandiosidad, es normal que se utilizase para guardar ganado y habitar personas, me comentaron que los accesos a las simas fueron tapados y disimulados con cartón piedra, yo no llegue a averiguarlo, pero si alguien lo comprueba que lo manifieste. Como es natural esta plagada de pintadas recordatorias de personas sociales y cultas, que de esa manera adornan y dan realce a la misma.

La cueva está en el Camino Viejo de las Boqueras a Cucalón, señalizada con un cartel de madera, hay que coger una pista de tierra, girando por el primer camino que viene a la derecha, ojo que si no te pierdes, durante unos 1.550, hasta unas nogueras, donde empieza el camino, marcado con PR, rayas amarillas y blancas, hay una noguera muerta y desde la noguera son unos 300m., el acceso a ella sobre todo el ultimo tramo es bastante costoso.

La cueva está ahora protegida por una verja de hierro, a buenas horas mangas verdes, aunque no tiene candado, seguramente si lo hubiese estaría roto.

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Recientemente recordé que tenía unas fotos de dicha cueva hechas por Rafa Llatas, que Paco Llatas nos cedió, para la pasada exposición de la Colonia y me dije:

¿Por qué no comparo las fotos en blanco y negro por unas actuales en color?

Dicho y hecho, espero que os guste el reportaje.
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También acompaño la ficha técnica de la cueva.
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J. Rafael Casaña

Musicalerias

JUAN VICENTE MAS QUILES.

Nace en Llíria ( Valencia ). Inicia sus estudios en la escuela de la Banda Primitiva con el maestro D. José Llopis, revalidándolos posteriormente en el Conservatorio de Valencia.

Ingresó por oposición en el año 1946 en el Cuerpo de Directores de Música del Ejército, simultaneando su cargo a partir de 1965, con el de Director titular de la Orquesta Sinfónica de Valencia, así como la dirección de zarzuelas. Ha sido invitado a dirigir las más prestigiosas bandas de la Comunidad, así como de otras en diferentes partes del mundo. Por su vinculación con la Banda Primitiva de Llíria, en el año 1956 le fue otorgado el nombramiento de Director Honorario de la misma.

Es autor de pasodobles, marchas militares, himnos, música coral, etc. Sus títulos mas conocidos son:

Esperanza Macarena. M. P.
Entrada en Jerusalén. M. P.
Nuestra Sra. de las Nieves. M. P.
Virgen del Olvido. M. P.
Marcha de los Gladiadores
Sones de Triunfo.
Triunfa la Paz.
Olé mi Morena.
Clarinera Mayor.
Scherzo en re. Menor para orquesta.
Danza de los oficios para quinteto de viento.
Tiene realizadas muchas instrumentaciones para Banda de obras de Beethoven Albéniz, Fauré, Schumann, López-Chavarri, así como diversas transcripciones, entre ellas la de Carmina Burana de Carl Orff, para Solista Coro y Banda.


MI RELACION CON D. VICENTE.

Lo conocí al poco tiempo de llegar a Valencia para estudiar música, me lo presentó un buen amigo suyo que era violinista de la O M.V., así que me apuntó para que ingresara de educando en la Música Militar de Valencia, que por esas fechas la dirigía él, pero pasó el tiempo y me sugirió que habían salido oposiciones para el ejército, que me preparase bien y me presentase.

Le hice caso y como seguía estudiando me presenté y aprobé, así que mi primer destino fue a la Música de Capitanía de Valencia, pero en la situación de agregado hasta que salieran las plazas y me destinaran fuera, aquí no había posibilidades de quedarse.

En esta música es donde empecé a conocer de verdad a grandes instrumentistas y buenos profesionales, por supuesto que el director era D.Vicente, empecé a ver como eran sus ensayos, la forma de trabajar, etc, pero cuando estaba cogiendo el gusanillo de quedarme, me destinan a Madrid. Pero no llegué a perder el contacto con él, siempre que podía pasaba por la música, que tenía su sede en el Cuartel de la Alameda, veía a los amigos y de paso lo saludaba.

Pasan los años y vengo destinado a Valencia, siendo entonces mi relación con él mas fluida, solía venir por la música, no se perdía un concierto de los que dábamos en Capitanía, cuando he necesitado comentarle algo sobre algún tema musical, siempre he sido muy bien recibido en su casa. Cuando fui al Certamen de Valencia en el año 2001 con la Banda de Xirivella, precisamente una obra suya “Música para Banda” fue la obligada, así que allí me tienes en su casa analizando la partitura y que me contara cosas sobre ella. Su biblioteca siempre ha estado a mi disposición.

La última vez que hablé con él fue el pasado verano en el Certamen de Bejís, donde estaba formando tribunal, charlando un rato es cuando me comentó que estando tan cerca Alcublas de Llíria no había estado nunca, así que me comprometí a llevarlo un día para que conozca nuestro pueblo.

Esta es la Biografía de otro buen músico de nuestra tierra, para finalizar y como anécdota deciros que cuando yo era un niño que empezaba a tocar las primeras notas con el clarinete, el maestro D. Joaquín Cabanes ya trajo para su interpretación en la Banda de Alcublas la Marcha de los Gladiadores y Sones de Triunfo, que por cierto estaban muy bien construidas y sonaban muy bien.

Espero no haber sido pesado y haya sido de vuestro agrado.

SERAFIN MARTINEZ MARZ. ( A.C.L.A.).